Alemán básico: codos, codos y codos

El primer curso de alemán se caracteriza por el alto número de “bajas”… Entre enero y marzo el número de alumnos se reduce progresivamente, y todavía puede caer desde Semana Santa hasta final de curso.

Los motivos son variados, pero pueden resumirse en uno solo: es muy fácil desanimarse si los progresos llegan con cuentagotas y los objetivos que uno se marca cuando decide aprender alemán se antojan inalcanzables.

Lo mejor es ser realistas desde el primer momento: aprender alemán es difícil, y no basta con asistir a clase, sino que hay que dedicarle entre dos y cuatro horas semanales. También es importante ser conscientes de que hacen falta al menos dos cursos para alcanzar un nivel aceptable de alemán.

El primer día de clase deberían preguntarnos no solo nuestros nombres, sino por qué queremos aprender alemán. Ponerlo por escrito y recordárnoslo de vez en cuando sería la mejor forma de motivarnos durante el curso.